La marca
personal, en inglés Personal
Branding, es un concepto de desarrollo personal consistente en considerar a
determinadas personas como una marca, que al igual que las marcas comerciales, debe ser
elaborada, transmitida y protegida, con ánimo de diferenciarse y conseguir mayor
éxito en las relaciones sociales y profesionales. Surgió como una técnica para
la búsqueda de trabajo.
A diferencia de otros enfoques de
técnicas de mejora profesional que tienden a la mejora de las características
personales, este enfoque de marca personal tiende a la promoción personal a
través de la percepción que los demás tienen de uno.
Igual que los activos inmateriales de
las organizaciones empresariales, la marca personal es un activo inmaterial que
incluye, pero no se limita, a la apariencia externa y la impresión que se causa
y permanece. También incluye la manera en que la persona se diferencia de los
demás. Igual que con las marcas comerciales, la marca personal persigue que la
impresión causada sea duradera y sugiera el beneficio de la relación entre el
titular de la marca y el observador.
El concepto de marca personal se hace
más necesario en la actualidad,1 porque las relaciones interpersonales
son cada vez más anónimas. Cuando los seres humanos disfrutan de los mismos
atributos (como la formación, la experiencia, las aspiraciones son similares)
las personas tienden a ser vistas como números iguales por lo que para la
promoción individual de cada persona, ésta debe diferenciarse y mostrarse de
modo distinto, único e irrepetible. Igual que en el comercio las marcas blancas unifican los méritos de los productos y
los hace homogéneos, de modo que los fabricantes tienden a promocionar los
productos de marca; los profesionales que quieran diferenciarse para aumentar
el valor de su trabajo o contribución profesional deben construir, promocionar,
comunicar y proteger la marca personal.
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